Toda prenda debería llevar, como mínimo:

Una etiqueta colgante diseñada acorde a la prenda que acompaña en la cual podríamos adjuntar al dorso directamente o mediante etiqueta adhesiva todos los datos no obligatorios, según ley, que son imprescindibles para la correcta identificación por el consumidor final, por el comercio y necesarios para el confeccionista o importador. Por ejemplo; código de barras, precio, modelo, color, talla…

El material para realizar esta etiqueta puede ser cualquiera, aunque normalmente se utiliza la cartulina. Para fijarla a la prenda es importante buscar presillas, ojales, etiqueta tejida del cuello, costuras,… para evitar los agujeros en los tejidos. Existen distintos tipos de fijación manuales o automáticos, es importante resaltar la existencia de hilo / precintos que garantizan la inviolabilidad de la etiqueta en el punto de venta.

Etiqueta tejida con la marca del cliente, diseñada especialmente para la prenda que acompaña. Debe estar terminada correctamente con orillo tejido, para que no produzca molestias, de lo contrario lo primero que hará el consumidor una vez adquirida la prenda será cortar la etiqueta. Se perderá de este modo la referencia de marca y el cliente no será capaz de identificarla para una posterior compra si el artículo adquirido fue de su agrado.Lee mas